Entender la apnea del sueño: guía completa
La apnea del sueño es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y más infradiagnosticados. En Bélgica, 188 500 personas estaban en tratamiento por apnea del sueño con el INAMI en 2024, un 77 % más que en 2018. Según los criterios que se usen, entre el 10 y el 30 % de la población adulta belga podría estar afectada, y se estima que el 80 % de los casos no está diagnosticado. Esta guía le explica todo lo que debe saber: definición, tipos, síntomas, consecuencias, diagnóstico y tratamiento.
¿Qué es la apnea del sueño?
La apnea del sueño, o síndrome de apneas-hipopneas obstructivas del sueño (SAHOS), es un trastorno que se caracteriza por paradas repetidas de la respiración durante el sueño. Esas pausas respiratorias, llamadas apneas, duran en general entre 10 y 30 segundos, a veces más.
Durante una apnea, el cerebro detecta la caída de oxígeno en la sangre y envía una señal de alarma. El paciente se despierta brevemente, muchas veces sin recordarlo, para volver a respirar. Ese ciclo puede repetirse decenas, incluso centenares de veces por noche, lo que fragmenta el sueño e impide cualquier recuperación normal.
Los tres tipos de apnea del sueño
Hay tres formas de apnea del sueño, según su mecanismo:
- Apnea obstructiva (SAHOS), el 90 % de los casos: los músculos de la garganta se relajan durante el sueño y bloquean las vías respiratorias. El esfuerzo respiratorio se mantiene pero el aire ya no pasa. Es la forma más común y la que trata la CPAP.
- Apnea central: el cerebro no envía las señales correctas a los músculos respiratorios. Las vías aéreas están libres, pero no hay esfuerzo respiratorio. Es más rara y a veces necesita una ventilación de tipo ASV.
- Apnea mixta: empieza como una apnea central y evoluciona hacia una componente obstructiva. Más rara y más compleja de tratar.
Esta guía se centra sobre todo en la apnea obstructiva, que representa la gran mayoría de los casos diagnosticados.
Los síntomas de la apnea del sueño
La apnea del sueño se manifiesta de formas diversas y a menudo poco llamativas:
- Ronquido fuerte y habitual, presente en alrededor del 90 % de los pacientes con apnea
- Pausas respiratorias observadas por la pareja de cama, el signo más específico
- Cansancio crónico al despertar a pesar de 7 u 8 horas de sueño
- Somnolencia diurna excesiva, con quedarse dormido sin querer durante el día
- Dolores de cabeza al levantarse, ligados a la hipoxia nocturna
- Problemas de concentración y de memoria, sensación de niebla mental
- Nicturia, levantarse a menudo de noche para orinar
- Despertares con sensación de ahogo
Otros síntomas pueden completar el cuadro: irritabilidad, bajada de la libido, boca seca al despertar, reflujo gastroesofágico nocturno, sudoración nocturna, hipertensión arterial resistente.
Causas y factores de riesgo
La apnea del sueño resulta de una combinación de factores anatómicos, fisiológicos y de hábitos:
- Factores anatómicos: mandíbula estrecha o retraída, amígdalas hipertrofiadas, lengua voluminosa, cuello corto y ancho, desviación del septo nasal
- Factores de hábitos: sobrepeso y obesidad, consumo de alcohol, toma de sedantes o somníferos, tabaquismo, dormir boca arriba
- Factores fisiológicos: tono muscular reducido de las vías aéreas, inflamación crónica, congestión nasal, reflujo gastroesofágico
- Factores no modificables: edad (más riesgo después de los 50 años), sexo masculino, menopausia en la mujer, genética y morfología facial
Las consecuencias para la salud
La apnea del sueño no tratada no es una simple incomodidad. Tiene repercusiones serias sobre la salud a corto y a largo plazo:
- Riesgos cardiovasculares (riesgo alto): hipertensión arterial, para la que la apnea es la causa asociada que se encuentra con más frecuencia cuando la tensión resiste al tratamiento, fibrilación auricular (riesgo aproximadamente doblado en caso de apnea grave), insuficiencia cardíaca, infarto, ictus. En los pacientes cuya hipertensión resiste a los medicamentos, la apnea es la causa asociada que más se encuentra: 64 % en una serie de 125 pacientes, frente al 5,6 % de hiperaldosteronismo primario (Pedrosa y cols., Hypertension 2011).
- Problemas cognitivos: dificultades de concentración y de memorización, trastornos del ánimo, irritabilidad, más riesgo de depresión.
- Diabetes y metabolismo: resistencia a la insulina agravada, más riesgo de diabetes de tipo 2, aumento de peso por desajuste hormonal.
- Accidentes y somnolencia: la somnolencia diurna no tratada es uno de los factores de riesgo de accidente de tráfico más importantes, y es la constatación que sustenta la directiva europea 2014/85/UE, con implicaciones legales para los conductores profesionales.
El diagnóstico: el índice IAH
El diagnóstico se basa en el índice IAH, llamado IAHO en la nomenclatura belga. Es el número de apneas e hipopneas por hora de sueño.
| IAH / IAHO | Gravedad | Observación |
|---|---|---|
| < 5 /h | Normal | Sin apnea significativa |
| 5 a 15 /h | Apnea leve | Tratamiento según los síntomas |
| 15 a 30 /h | Apnea moderada | Tratamiento recomendado |
| > 30 /h | Apnea grave | Tratamiento urgente |
El IAH se mide con dos pruebas principales: la poligrafía respiratoria (que se puede hacer en casa) y la polisomnografía (en un centro del sueño, más completa). Las dos pruebas las cubre la mutualidad en Bélgica.
Los tratamientos disponibles
El tratamiento de referencia de la apnea obstructiva moderada a grave es la CPAP (presión positiva continua en la vía aérea). El equipo envía aire a presión a través de una mascarilla para mantener las vías respiratorias abiertas durante el sueño. Suprime las apneas y el ronquido, y mejora la calidad de vida desde las primeras semanas.
Hay otros tratamientos según el perfil del paciente:
- Órtesis de avance mandibular: dispositivo dental hecho a medida, eficaz en las apneas leves a moderadas
- Terapia posicional: para las apneas que aparecen solo boca arriba
- Cirugía: cuando hay una causa anatómica identificada (amígdalas, septo nasal, malformación maxilofacial)
- Pérdida de peso: puede reducir el IAH de forma significativa, pero en general no sustituye a la CPAP
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Preguntas frecuentes sobre la apnea del sueño
La apnea del sueño es un trastorno que se caracteriza por paradas repetidas de la respiración durante el sueño, de 10 segundos o más. El cerebro detecta la caída de oxígeno y provoca un microdespertar para reanudar la respiración. Esas interrupciones, a veces 30 por hora o más, fragmentan profundamente el sueño sin que el paciente lo recuerde. El resultado: cansancio crónico, somnolencia diurna y riesgos cardiovasculares importantes a largo plazo.
La apnea obstructiva (90 por ciento de los casos) resulta de la relajación de los músculos de la garganta, que bloquean las vías aéreas. El esfuerzo respiratorio continúa pero el aire ya no pasa. La apnea central viene del cerebro, que no envía la señal a los músculos respiratorios: las vías están abiertas pero no hay ningún esfuerzo. La apnea mixta combina los dos mecanismos. La CPAP trata con eficacia la apnea obstructiva; la apnea central necesita a veces una ventilación ASV.
Hay varias señales que deben alertar: ronquido fuerte, pausas respiratorias observadas por la pareja, cansancio crónico a pesar de 7 u 8 horas de sueño. Después, somnolencia de día, dolores de cabeza al levantarse y levantarse de noche para orinar. Los cuestionarios STOP-BANG, de Berlín o de Epworth permiten una autoevaluación rápida. Solo una poligrafía respiratoria o una polisomnografía confirma el diagnóstico. Vea nuestra página sobre los test de detección.
La apnea del sueño puede aparecer a cualquier edad, pero su prevalencia aumenta claramente después de los 50 años. Los hombres están más afectados que las mujeres antes de los 50. Después de la menopausia, la diferencia se reduce mucho. La apnea existe también en el niño, a menudo ligada a unas amígdalas hipertrofiadas. El sobrepeso, el consumo de alcohol y algunas particularidades anatómicas aceleran su aparición a cualquier edad.
No, en la gran mayoría de los casos. La apnea obstructiva está ligada a factores anatómicos duraderos (mandíbula, tejidos de la faringe, sobrepeso). Sin tratamiento, tiende más bien a agravarse con la edad. Una pérdida de peso importante puede reducir mucho el IAH en los pacientes con sobrepeso, a veces lo suficiente para no necesitar ya CPAP. Una cirugía otorrinolaringológica dirigida puede además corregir causas anatómicas concretas.
No, pero sigue siendo el tratamiento de referencia de la apnea moderada a grave. Existen varias alternativas: la órtesis de avance mandibular, eficaz en la apnea leve a moderada; la terapia posicional para las apneas posturales; la cirugía otorrinolaringológica cuando se identifica una causa anatómica; y la pérdida de peso. La elección depende de la gravedad, del perfil y de las otras enfermedades. La CPAP suprime hasta el 95 por ciento de los eventos respiratorios cuando está bien ajustada.
Los umbrales del IAH están estandarizados. Menos de 5 por hora es normal. De 5 a 15, apnea leve. De 15 a 30, apnea moderada. Por encima de 30, apnea grave. Un IAH superior a 30 indica un riesgo cardiovascular alto e impone un tratamiento rápido. Vea nuestra página detallada sobre el IAH.
Sí, la apnea grave no tratada se asocia a una mortalidad mayor, principalmente por complicaciones cardiovasculares: infarto, ictus, fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca. El riesgo relativo se multiplica por 2 o 3 sin tratamiento. La buena noticia: una CPAP usada con regularidad (al menos 4 horas por noche) normaliza poco a poco ese riesgo. Tratar la apnea es uno de los gestos más rentables para la salud cardiovascular a largo plazo.
Las dos pruebas son válidas en Bélgica. La poligrafía respiratoria en casa es más sencilla, más barata y basta para la mayoría de los casos de apnea obstructiva. La polisomnografía en laboratorio es más completa: mide además las fases del sueño gracias al EEG, y sigue siendo la referencia para los casos atípicos, la apnea central o el convenio del INAMI. Su médico elige según su contexto clínico.
La poligrafía respiratoria y la polisomnografía las cubre el seguro de enfermedad obligatorio belga con prescripción médica. La parte que queda a su cargo es en general modesta, entre 20 y 80 euros según su mutualidad, el estatuto BIM y el centro. Las consultas previas con el médico de cabecera o con el especialista en otorrinolaringología o neumología también están cubiertas. Pida el detalle a su mutualidad antes de la cita.